2/10/15

GRACIAS POR VENIR

"Gracias por venir"



Sólo puedo empezar así. Sólo me salen esas tres palabras cuando recorro con la mirada al grupo de madres y padres que se toman la molestia de acudir a mis talleres.
Realmente me gustaría decirles muchas más cosas, pero el tiempo está muy medido.
Hay mucho que hacer.

Ahora escribiendo ésto, sin limites ni esquemas, si pudiera volver a recorrer todas esas miradas con calma, parándome en cada uno, acercándome y conectándome con cada historia sin tener que mirar el reloj, les diría que para mi es un privilegio poder escucharles a ellos, poder recibir sus inquietudes y dudas para nutrir con sus experiencias mis ganas de seguir trabajando.

Les diría que cada taller para mi es una gran responsabilidad, como una "sanación" en la que puedo desagraviar gritos, insultos, bofetadas o cuartos oscuros que infinidad de niños han tenido que sufrir "porque vas a aprender por las buenas o por las malas".
 Me hace pensar que podemos, en cierta manera, ayudar a cambiar poquito a poco las cosas. Y les agradezco la humildad y la confianza. El interés y la generosidad.
Y no me avergüenza decir que hasta les abrazaría uno a uno, pero no hay tiempo y no procede.
De momento.

El hecho de sentarme en círculo con ellos y poner en el centro de la habitación y en el epicentro de nuestras prioridades a la infancia y a la educación, me hace sentirme agradecida, aliviada y fortalecida. Pero sobretodo esperanzada. El cambio pide paso.

Cada taller lo vivo como hija, madre, hermana...como profesional, como amiga, como testigo de mil infancias anónimas con las que me cruzo cada día.

Y es que facilitar a un grupo de madres/ padres y educadores el camino hacia una educación consciente se me hace demasiado grande como para describirlo en unas cuantas líneas, pero me gusta hacerlo hablando de su lenguaje no verbal.
Puede ser por haberme dedicado a la Logopedia o por empatía, pero lo cierto es que me fijo siempre en los gestos, movimientos y posturas. Me gusta leer en la gente lo que pueden estar sintiendo o pensando porque nos pasa a todos: en ocasiones no podemos expresarlo con palabras pero somos chivatos indiscretos de lo que nos pasa por dentro.

Cuando empiezo agradeciendo y presentándome veo caras concentradas, esperando, miradas fijas y expresiones más serias de lo que me gustaría muchas veces. Veo brazos y piernas cruzadas.
Estamos sentados unos enfrente de otros y mi reto es hacer que derriben sus muros y empiecen a construir puentes, hacia mi, entre ellos, y hacia sus hijos. Facilitarles el camino hacia la conexión.

Les cuento, ellos hablan, trabajamos, vivenciamos, procesamos, reflexionamos, y después de haber compartido esas horas de evolución, de aprendizaje y de emoción ya no hay caras rígidas o miradas fijas, no hay brazos o piernas cruzadas. Hay personas sentadas en el borde de una silla gesticulando mientras dejan fluir todo lo que están experimentando. Es como un huracán que barre prejuicios, miedos, culpas y oscuridad para dejar paso a miradas con luz, a un millón de respuestas y a expresiones animadas que quieren decir "ahora si".

Se oye un "click" general de mentes trabajando en la apertura.
Se respira un ambiente de emociones contenidas y de corazones acelerados bajando una montaña rusa al mismo tiempo porque, como muchos me dicen al abrazarme para irse: me has dejado tocadísim@.

Ser parte del proceso de cambio de familias que no se conforman simplemente con "condicionar" a sus hijos, que quieren respetarlos para enseñarles que la vida sólo funciona si nos tenemos en cuenta los unos a los otros es, después de educar a mis propios hijos, lo único que consigue que a veces me tiemble la voz.

María Soto






1 comentario:

  1. "Gracias por expresar" María. Exacto lo sentí hoy. Y así es siempre en talleres y cursos. Incluso en las sesiones on-line, donde una familia te "abre" su casa y su corazón con la inmejorable intención de aprender a hacerlo mejor y, para ello, aceptan agarrar las manos de ayuda que les tendemos. Hacemos una labor maravillosa y enoooorme. Gracias por expresar tan bonito lo que sentimos al ayudar y acompañar. Un beso!

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